Regeneración Urbana (1): Cambio de paradigma

En junio del año pasado se publicó la L3R, una norma necesaria que podría revolucionar nuestra práctica urbanística. Pero ¿estamos preparados para entenderla? ¿Tenemos que resetearnos?

¿Por qué razón los humanos durante siglos vieron cómo los barcos empequeñecían hasta desaparecer cuando lo que ocurre en realidad es que se ocultan tras el horizonte? Elige la respuesta correcta:

  1. Por el conocido efecto looming.
  2. Por un defecto del globo ocular que corrigió la evolución y fue Cristóbal Colón uno de los primeros humanos que lo disfrutó.
  3. Porque eran miopes, excepto el citado Cristóbal Colón, y todavía no había nacido Óptica General.
  4. Porque eran idiotas
  5. Desde los griegos todo el mundo sabe que primero se oculta el casco y luego las velas

Perdón, pero no, ninguna de las opciones es correcta. La respuesta correcta es que su certeza de que la tierra era plana les hacía ver lo que no era.

El fenómeno, por tanto, no obedece a causas físicas sino a nuestra capacidad de gestión del conocimiento.

Se conoce como parálisis paradigmática, que Joel Arthur Barker identifica como la enfermedad terminal de la certeza y la define como:

Parálisis paradigmática: Ajustar la información proveniente de la realidad a la percepción que se basa en arquetipos mentales, rechazando todo lo que no se acomoda a los paradigmas.

También podíamos haber obviado esta cita pedante y explicarlo con el socorrido refranero castellano: El saber no SI ocupa lugar. Y qué lugar!

Las plusvalías urbanísticas

En 1978, el artículo 47.2 de la Constitución Española estableció que “La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos“. Si la plusvalía es el “acrecentamiento del valor de una cosa por causas extrínsecas a ella” (DRAE),

    1. ¿Por qué la participación de la comunidad en las plusvalías no considera los costes (arts. 16 TRLS y 27 LvSU) y, por tanto, es independiente de la plusvalía?
    2. ¿Por qué la comunidad no participa en las plusvalías que se producen cuando no hay incremento de edificabilidad?

Por nuestra certeza de que la tierra es plana, digo, porque cuando se promulgó la Constitución conocíamos que la cesión gratuita de edificabilidad se refería a los incrementos de ésta, porque sabemos que el constituyente quería decir lo que nosotros tenemos en la cabeza y porque no sería justo que fuera de forma distinta a como nosotros pensamos (el peso de esta última razón suele ser inversamente proporcional al hábito de pensar).

El reparto de beneficios y cargas

El urbanismo ha tenido como objetivo fundacional el reparto equitativo de los beneficios y las cargas (art. 3.2.b TRLS76).

    1. ¿Por qué, excepto contadas excepciones, el reparto se limita al interno del ámbito de la actuación?
    2. ¿Por qué la delimitación del ámbito de la actuación no se adapta a las alteraciones de los valores de repercusión (ingresos) y las cargas (costes)?
    3. ¿Por qué no existen herramientas para que participen en el reparto todos los beneficiados y perjudicados por la actuación aunque trascienda del ámbito de urbanización?

Porque con el urbanismo de las épocas en que “ganaban todos” (el propietario de suelo, el promotor, el contratista, el ayuntamiento, los vecinos del entorno…) no hacía falta realizar una gestión eficiente de los beneficios y las cargas. Cuando tengamos que intervenir con beneficio más aquilatados, bien por las circunstancias del mercado (los próximos años, previsiblemente) o bien por el tipo de  intervención (la regeneración urbana), será necesario reformular el reparto de beneficios y cargas y, en particular, el concepto del ámbito de reparto. Siendo tan evidente, ¿Por qué leemos la L3R adaptando sus determinaciones a nuestros conceptos de beneficio, equidistribución y ámbito?

Con este post iniciamos una serie dedicada a aquellos aspectos del conocimiento de los urbanistas (nuestras certezas) que dificultan y hasta impiden comprender y abordar la regeneración urbana, que es nuestra tarea para los próximos años.

Una última cita. El barón Kelvin, uno de los físicos más brillantes del siglo XIX dijo en 1900 “No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas“. Poco después y gracias a otros más inquietos se alumbraron conceptos que revolucionaron la ciencia como la relatividad o la física cuántica.

Creo que conviene resetearnos. Por si acaso.

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Natxo Tejerina

Licenciado en Derecho (Deusto, 1979). Abogado (Bilbao, 1980-1991). Funcionario en diversos ayuntamientos desde 1991, actualmente en Urbanismo del Ayuntamiento de Barakaldo en periodo sabático. Profesor en los cursos de urbanismo del IVAP.

Un pensamiento en “Regeneración Urbana (1): Cambio de paradigma

  1. Isabel

    Desde luego la práctica del urbanismo de hoy no debería regularse con los instrumentos que vienen definidos desde hace mas de 30 años y que han sido reescritos constantemente en las leyes para dar cabida a los delitos más graves contra el territorio y el medio ambiente actualización por actualización, (como es el caso de la LSCAM en su definicion de suelo urbanizable y no urbanizable por ejemplo); o contra los principios marcados en la Constitución. A mi entender hace falta como bien dices un reseteo, una nueva deficion de los instrumentos, de los planes, unas leyes que no lleven instrínsecamente un modelo de ciudad definido por defecto, nocivo, injusto y globalizado, sino unas bases de respeto al territorio donde se permita hacer ciudad según las necesidades de cada ámbito sin constricciones de límites administrativos. Algunos profesionales pensamos y trabajamos en ello, ¿pero tenemos las herramientas para poder defender algo que la ley no sólo no sólo no protege sino que ofrece como un caramelo a inversores, promotores, constructores y ayuntamientos? Quizá con las leyes de suelo pasa como con las cosas hechas a medida, que no se ajustan a una situación determinada y no se adaptan bien a los cambios. La L3R puede ser el primer paso, pero desde luego queda mucho por recorrer y mucho por resetear en la práctica urbana.
    Gracias por el artículo, espero con ganas la segunda entrega.

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