[Planeamiento v21] 4: La financiación

Hoy nos referimos a la financiación de la acción urbanística colectiva desde la perspectiva de este primer bloque: analizar el planeamiento v56. Para ello tomamos como referencia la actuación en el barrio de Retuerto (Barakaldo)

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Retuerto © Ezagutu Barakaldo

Queremos centrarnos en la financiación de los planes no tanto desde la perspectiva de la viabilidad de cada actuación (aspecto al que nos referimos en el post número 2 de esta serie) sino de la financiación de los objetivos colectivos. Para ello analizamos la intervención pública en el barrio de Retuerto, dado que:

  • Conforma un entorno cerca de 19 hectáreas con cierta autonomía sociológica al estar separado del centro de Barakaldo por la autovía A-8 (por el Norte), lindar con una zona industrial (al Oeste), el monte (por el Sur) y una topografía desfavorable para acceder al barrio de Cruces (por el Este).
  • Ser el resultado de una falta de planificación característica, presentando una mezcla de usos industriales y residenciales con carencia de dotaciones (barrio dormitorio).
  • Haber experimentado una transformación por la urbanización radical en el periodo 1996-2006.
Año 1954: Emplazamiento del actual Retuerto

Año 1954: Emplazamiento del actual Retuerto

Retuerto en 1954, era un pequeño núcleo residencial apoyado en la CN-634, con  actividad industrial significativa y la Iglesia de San Ignacio, como edificio no industrial más destacado.

Año 1975. La imagen permite apreciar el desarrollo industrial de los 60 y los crecimientos residenciales inducidos por la necesidad de mano de obra

Año 1975. La imagen permite apreciar el desarrollo industrial de los 60 y los crecimientos residenciales inducidos por la necesidad de mano de obra

Lo más característico del estado de Retuerto en 1995 era la degradación de la edificación residencial original y su ocupación por población marginal, llamémosles feriantes, deterioro de la urbanización, ya precaria de origen y obsolescencia de la industria (con todos sus impactos negativos: emisiones, transporte pesado, ornato…). No era un barrio atractivo para vivir, ya se percibía el abandono de la población que podía permitírselo y su reemplazo por población que decidía su residencia por precio. La vivienda, comparativamente, había iniciado una pérdida significativa de valor, los bajos en su mayoría eran persianas cerradas. Empezaron a regularizarse las manifestaciones vecinales que hoy no dudaríamos en calificar de xenófobas.

Año 1995

Año 1995

El plan consistió en delimitar una serie de unidades de ejecución que afectaron a cerca de la mitad del barrio cuyo principal objetivo era sustituir la edificación obsoleta por vivienda nueva, con la intención de que el conjunto del barrio mejorara y la esperanza de que el nuevo panorama actuara como filtro económico que normalizara el perfil poblacional.

Retuerto 2017, foto final @ Geoeuskadi

Retuerto 2017, foto final @ Geoeuskadi

Desde el punto de vista de la eficacia, el plan fue un éxito:

  • Las Unidades de Ejecución se desarrollaron en su mayor parte
  • La delimitación de las unidades había extendido generosamente el ámbito de la urbanización, de forma que las nuevas promociones reurbanizaron su ámbito de influencia natural y un trozo del resto del barrio (lo que llamamos desparrame de la urbanización).
  • La gestión atribuyó aprovechamiento a los suelos públicos preexistentes por lo que el Ayuntamiento obtuvo ingresos significativos por aprovechamiento, además de  la cesión gratuita de edificabilidad (el 15%) y el ICIO.
  • La mejora de la urbanización de la mitad del barrio que no había quedado incluida en la delimitación de Unidades de Ejecución fue financiada con los fondos obtenidos por el Ayuntamiento gracias al desarrollo de estas.

Sin embargo y a toro pasado, el resultado tiene sus sombras:

  • La densidad edificatoria se ha incrementado en un 64%, pasando a ser de 1,23 m²t/m².
Retuerto densidad

Retuerto. Aspecto de una de las nuevas actuaciones @ Streetview

  • La pérdida de tejido productivo provocada también es significativa. La superficie construida de actividades productivas ha pasado de 31.892 a 16.214 m²t (-49%) como datos absolutos. Pero si analizamos el dato más significativo del ratio de superficie construida de actividad productiva por vivienda vemos que ha pasado de 31,8 a 8 m²t/v (-75%). El proceso de viviendificación presenta un intensidad, más que peligrosa, alarmante.
  • La próxima ronda de renovación del barrio, ya no podrá recurrir a los  incrementos de edificabilidad ni a recalificar el suelo productivo en residencial.
  • Los tejidos contiguos tampoco podrán utilizar la misma técnica puesto que el universo de compradores de incrementos de edificabilidad es finito (incluso decreciente).
  • Los sustanciosos ingresos municipales, que han permitido reurbanizar el conjunto del barrio, en realidad han sido tan solo el 24% de los ingresos obtenidos por los propietarios de suelo vacante, que rondó los 400 € netos por m²  privado vacante.
  • Las dotaciones, originariamente deficitarias, han mejorado pero no sustancialmente. Sin embargo, lo más destacable es que la actuación se ha limitado a lo que llamamos ladrillo y bordillo renunciando a intervenir en otros aspectos (como las “medidas sociales, ambientales y económicas”, TRLSR 2.1) orientados a mejorar la competitividad y sostenibilidad del barrio. En cierto modo, el nuevo barrio ha modernizado la edificación y la urbanización, consiguiendo paliar los síntomas de la degradación, pero no ha atacado sus causas, reproduciendo un modelo que se ha demostrado insostenible.

¿Con el actual sistema de financiación municipal, se puede hacer otra cosa que fomentar los beneficios extraordinarios de los privados para sisar trocitos del pastel, en el mejor de los casos?

¿Con el actual clima social se podría haber aplicado soluciones como las previstas en la legislación sobre regeneración urbana? ¿Quién se atreve a ser el primero?

¿Será casual que los municipios solo puedan financiar la recuperación de la ciudad con ladrillo o habrá una mano invisible en el Ministerio de Hacienda que mueve los hilos?

¿El gasto suntuario en que incurren los municipios en detrimento de los fondos necesarios para poder diseñar políticas urbanas alternativas será intencionado o será fruto solo del no-pensamiento?

¿Y nosotros, los urbanistas, podríamos hacer algo distinto de dejarnos llevar por la corriente?

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Natxo Tejerina

Licenciado en Derecho (Deusto, 1979). Abogado (Bilbao, 1980-1991). Funcionario en diversos ayuntamientos desde 1991, actualmente en Urbanismo del Ayuntamiento de Barakaldo en periodo sabático. Profesor en los cursos de urbanismo del IVAP.

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