Curso sobre la actuación de regeneración urbana [1]: La actuación y las denominaciones

Bienvenid@s a este curso sobre la actuación de regeneración urbana por medio de sencillos posts.

POST 1

Como sabemos, la clasificación del suelo ya no configura el haz de derechos y obligaciones de la propiedad, si no el tipo de actuación básica, así lo ha reconocido el Tribunal Supremo en la reciente STS 598/2020 del PGOU de Málaga. Por ello, debemos comenzar este curso describiendo y diferenciando los tipos de actuación básica que agotan nuestro ordenamiento.

En el conjunto de actuaciones básicas debemos distinguir las generales u ordinarias, de las especiales provenientes de la L3R y que se identifican bajo la denominación de «actuaciones sobre el medio urbano». Así disponemos de las siguientes actuaciones:

  • Actuaciones sobre el medio urbano (En cuanto a las actuaciones sobre el Medio Urbano (aMU en adelante), vamos a detenernos en su definición para analizarla (
  • Actuaciones sobre el medio urbano: las que tienen por objeto realizar obras de rehabilitación edificatoria, cuando existan situaciones de insuficiencia o degradación de los requisitos básicos de funcionalidad, seguridad y habitabilidad de las edificaciones, y las de regeneración y renovación urbanas cuando afecten, tanto a edificios, como a tejidos urbanos, pudiendo llegar a incluir obras de nueva edificación en sustitución de edificios previamente demolidos. Las actuaciones de regeneración y renovación urbanas tendrán, además, carácter integrado, cuando articulen medidas sociales, ambientales y económicas enmarcadas en una estrategia administrativa global y unitaria. A todas ellas les será de aplicación el régimen estatutario básico de deberes y cargas que les correspondan, de conformidad con la actuación de transformación urbanística o edificatoria que comporten, a tenor de lo dispuesto en el artículo 7.
  • De su lectura podemos extraer las siguientes conclusiones iniciales:

    • Las aMU se producen en suelo urbanizado.
    • Las obras de rehabilitación edificatoria son un elemento común y requisito para la definición de la aMU. Por tanto, el objetivo de las aMU no es la sustitución, sino la preservación y la rehabilitación urbana.
    • La aMU de rehabilitación (aMU-R) se limita a los edificios, generalmente siendo de carácter aislada.
    • Si además de intervenir en varios edificios incluye de manera inescindible la reurbanización, entonces es una actuación de regeneración y renovación urbana (aMU-RR), lo que a su vez habilita para incluir bajo la misma actuación las operaciones de demolición, sustitución y nueva edificación que resulten precisas para la preservación urbana.
    • La actuación de regeneración y renovación (aMU-RR) es un único tipo y no dos. Para ser dos debería decir de regeneración y “de” renovación (así lo señala Luciano Parejo y así se recoge a lo largo del TRLRS, donde los dos vocablos siempre van en pareja. Por tanto, no hay aMU de regeneración y aMU de renovación) y tampoco se debe confundir la aMU-RR con la actuación de reforma o renovación de la urbanización, con la que en su denominación únicamente comparte el vocablo renovación.
    • Si la aMU-RR incluyera medidas sociales, ambientales y económicas enmarcadas en el mismo plan, se tipificaría de carácter integrado (aMU-RRi).

    Por tanto, las aMU tienen una dicción y rasgos concretos que las diferencian de las ordinarias, cuestión que se verá reforzada por el régimen jurídico diferenciado que emergió con la L3R y que iremos desgranando en los siguientes posts.

    La descripción de los instrumentos de intervención sobre la ciudad existente resultaría incompleta sino recabáramos nuestra regulación de desarrollo de las aMU, especialmente tras el Acuerdo de la Comisión Bilateral de Cooperación Administración del Estado-Administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco en relación con la Ley 8/2013, de 26 de junio, de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas (BOE 8/04/2014) y tras la promulgación del Capítulo VII de la Ley 3/2015, de 18 de junio, de Vivienda (LVIV).

    En el citado Capítulo VII de la Ley de Vivienda se definen dos tipos de actuación: